Los he abandonado, lo sé. Diría que un sinmúmero de problemas personales han caído cual catarata de mala vibra; que un cometa mendocino estropeó mi ordenador; que la ajetreada vida del fotografo de rock me tiene de garito en garito, pero no: fue simple y llana pajerez+un manojo de intenciones de artículo que no llegaron a plasmarse como tales+me colgué con otra cosa y me olvidé del blog.
Es lo malo de los blogs. Empiezan como muestrario al mundo ciber de lo que uno es capaz y se termina convirtiendo en una carga, con responsabilidad, horario y presión por poner algo ingenioso que llame la atención del que visita cada tanto. Pues bien, escapo a esa responsabilidad. Si se me ocurre bien y sino a otra cosa.
En una entrada a futuro pienso desarrollar algo de esto último, con una sazón de histeria virtual y una pizca de puterío internetiano sin sentido. Pero, como dije antes, hasta ahora es una intención. Un bosquejo, un garabato, sólo una escupida de letras sin demasiado orden. Así que voy a ver si les puedo dar algún sentido.
Mientras tanto, les dejo la tabla del Torneo Gallo Blogger, en donde ocupo un expectante décimo séptimo lugar.

Es lo malo de los blogs. Empiezan como muestrario al mundo ciber de lo que uno es capaz y se termina convirtiendo en una carga, con responsabilidad, horario y presión por poner algo ingenioso que llame la atención del que visita cada tanto. Pues bien, escapo a esa responsabilidad. Si se me ocurre bien y sino a otra cosa.
En una entrada a futuro pienso desarrollar algo de esto último, con una sazón de histeria virtual y una pizca de puterío internetiano sin sentido. Pero, como dije antes, hasta ahora es una intención. Un bosquejo, un garabato, sólo una escupida de letras sin demasiado orden. Así que voy a ver si les puedo dar algún sentido.
Mientras tanto, les dejo la tabla del Torneo Gallo Blogger, en donde ocupo un expectante décimo séptimo lugar.

