
Trabajar en la cobertura de shows tiene una contra. De tanto ir a ciertos shows (y convengamos que aquí suelen ser bastante repetitivos los números centrales, sobre todo en festivales) uno pierde el encanto. Las cosas que antes sorprendían ya no lo hacen, uno conoce mucho de la trastienda, las internas, puteríos de ocasión...En definitiva, les veo los hilos. Y eso atenta contra el ojo espectador.
Sin embargo, con Iron Maiden no me pasa eso. Me pongo nervioso antes de ir (en la semana escuché 5 discos a un volúmen ridículo mientras iba en el auto a las 8 am), pienso en el show, en las canciones, en las letras y añoro que nada falle como si yo fuera el encargado de armar el concierto. Eso es lo que defino como pasión por el rock, aunque en este caso hablemos de metal. Y cada tanto me gusta tener esa dósis de pasión y adrenalina, la misma que sentía cuando, sentado en mi cama, con el discman apoyado en las rodillas, escuchaba una y otra vez Live After Death, soñando con ver en vivo esas canciones. Ayer me di el gusto otra vez (dos en un año, quién diría) y comprobé que Iron Maiden sigue siendo fundamental en mí.
Y encima me di el gusto de sacarles fotos, cuestión que me había quedado pendiente la vez anterior. Lo que sí me asombra es la pobre cobertura de los medios (salvo la que se hizo en la página y en la radio, la verdad sea dicha). En algún momento de la tarde, Walter Meza (cantante de Horcas) espetó un rubicundo "esto es para la prensa de mierda que menosprecia al heavy metal". En el momento me pareció algo exagerado, aunque después comprobé que tiene razón. Repasando velozmente la cobertura de los distintos medios, se puede comprobar dos cosas: que los que van a escribir a estos shows NO saben un sorete de lo que están viendo o que, directamente nada les importa.
Sólo voy a mencionar dos ejemplos: uno, Clarín digital y su versión papel. El ignorante que comenta, que ni siquiera firma, explica que el grupo "arrancó su show con el tema Iron Maden (sic)", incurriendo en un doble error. El de tipeo vaya y pase, (dado que es moneda corriente hoy en el Clarín), pero el otro es una grosería, teniendo en cuenta que a toda la prensa se le reparte la lista de temas ANTES del show. El segundo error, más grave aún, aparece en el siguiente párrafo: "...y algunos privilegiados compartieron el escenario con sus ídolos en la canción Heaven Can Wait". Lo cual representa una grosería mayúscula, pues el tema ni siquiera formó parte del show, aunque sí apareció en el de Marzo pasado. ¡No quiero creer que rescribieron la crónica del anterior matizándola con datos (erróneos) de este show!
Los otros ejemplos búsquenlos en el site de cierta revista que lleva el nombre de piedras rodantes...una crónica digna de un suplemento de campo, más que de un medio especializado. La Nación directamente ignoró el concierto, aunque a Radiohead le dieron la tapa. Al final, el gordo Walter tenía razón....




