Bien, concluida la encuesta podemos sacar en limpio dos cosas:
1.- Que buena parte de los votantes de la encuesta y lectores de este blog son honestos y personas de bien.
2.- O que mienten y para quedar bien dicen que son honestos. Pero, como no me gusta prejuzgar, me voy a quedar con la opción 1.
Respecto del torneo de amigos de El Gran Dt, está en camino. Tengo que hacer mi equipo primero (ya tengo un par de tapados que darán el batacazo) y arrancamos. Respecto del premio, no sé. ¿La vez pasada prometí algo? Creo que no. Este año, quién te dice. Todo puede ser.
miércoles, 25 de febrero de 2009
domingo, 22 de febrero de 2009
Cosquineando
Al final llegué, tarde, pero llegué. A eso de las 22 y pico estaba en el predio, desayunándome con que Catupecu empezaba a tocar y me mandé a sacar fotos aún con mis cosas colgando. Zafamos de la lluvia ese día, pero no ayer (Sábado) que comenzó a caer con tranquilidad y luego más groseramente cuando Iorio estaba en el escenario.
Deep Purple, desparejo, con Gillan baqueteado por tanto show (no sé cómo habrá sido en el Luna, pero si alguien fue que me diga). En un rato salimos de nuevo para allá. Son largas jornadas que terminan entre las 3 y las 4 de la mañana, generalmente mojado. Recién hoy (Domingo) salió el sol, casi como una joda.
Pueden encontrar más detalles y fotos (de mi autoría) en la página de la radio.
Deep Purple, desparejo, con Gillan baqueteado por tanto show (no sé cómo habrá sido en el Luna, pero si alguien fue que me diga). En un rato salimos de nuevo para allá. Son largas jornadas que terminan entre las 3 y las 4 de la mañana, generalmente mojado. Recién hoy (Domingo) salió el sol, casi como una joda.
Pueden encontrar más detalles y fotos (de mi autoría) en la página de la radio.
viernes, 20 de febrero de 2009
Lluvia...
No me fui, acá estoy. Salgo en instantes para Cosquín Rock, en donde además de largas horas de música, aguardan, según el SMN, baldazos de agua, toneladas de barro; rayos, centellas y quizás algún meteorito de rumbo erróneo pegando contra la sierra.
Carajo, lo que me voy a mojar....
...siempre y cuando salga el avión, que ya tiene 3 horas de demora...
Carajo, lo que me voy a mojar....
...siempre y cuando salga el avión, que ya tiene 3 horas de demora...
lunes, 16 de febrero de 2009
Ser o Deber Ser

DISCLAIMER: Debido a las infundadas acusaciones que me vinculan al protagonista de la historia, me veo en la obligación de reiterar que nada tengo que ver. Simplemente fui un destinatario de la historia y la trasladé aquí para someterla a juicio público. Así que no me acusen, putos.
Historia de verano. Imposible dudar de su veracidad. Cierto muchacho, del cual no conviene revelar su identidad, va a un cajero automático. El lugar, si bien dentro del país suele estar concurrido por numerosos turistas extranjeros; europeos y norteamericanos por igual. El tipo aguarda su turno. Dentro de la cabina una pareja de gringos hace lo suyo en el cajero, que -cabe mencionar-, era de esos en los que se pone y se saca la tarjeta para poder operar. Cajero peligroso si los hay, porque una vez ingresada la clave y si no se cierra la sesión, se puede seguir operando.
La pareja sale, billetera en mano y se aleja. El sujeto ingresa en la cabina. Tarjeta en mano avanza hacia la ranura, cuando ve que la pantalla ofrece, cual serpiente mostrando la manzana a Adán, una leyenda inesperada: "¿Desea realizar otra operación?" Fulminado por el rayo de la curiosidad, la primera intención del sujeto fue continuar, consciente que en algún momento la máquina pediría la clave en cuestión y fin de la aventura.
Pero hasta ese momento, decidió avanzar. Casi como un mandato mecánico, la opción fue "Extracción/ Adelanto". Una milésima de segundo para decidir, un instante efímero para optar entre lo correcto y la oportunidad de alzarse con un botín ajeno e inesperado. Sin creer aún lo que estaba ocurriendo y ya decidido a cometer la felonía, con índice tembloroso pulsó el botón que habilita la pantalla de las cifras a extraer.
Con los números a su merced -incluso con la posibilidad de poner una cifra superior a las ofrecidas- un último rapto de ¿compasión, temor, remordimiento? llevó el dedo, ya humedecido por la fría transpiración del temor, al botón que indicaba "300 pesos". Una cifra simbólica, pensó el muchacho, como para no irse con las manos vacías pero tampoco hacer un daño grande a la pareja de gringos que mal había manejado el cajero. "Al cabo, son menos de cien dólares", razonó una voz interior más resoluta.
Los tres billetes con la cara de Roca aparecieron sin demora. Con dos dedos el muchacho guardó la tela y dio por finalizada la sesión. Luego operó con su tarjeta, pero retiró menos dinero del que originalmente tenía planeado.
¿Cómo juzgan la actuación del muchacho? Responda en la encuesta de al lado.
Historia de verano. Imposible dudar de su veracidad. Cierto muchacho, del cual no conviene revelar su identidad, va a un cajero automático. El lugar, si bien dentro del país suele estar concurrido por numerosos turistas extranjeros; europeos y norteamericanos por igual. El tipo aguarda su turno. Dentro de la cabina una pareja de gringos hace lo suyo en el cajero, que -cabe mencionar-, era de esos en los que se pone y se saca la tarjeta para poder operar. Cajero peligroso si los hay, porque una vez ingresada la clave y si no se cierra la sesión, se puede seguir operando.
La pareja sale, billetera en mano y se aleja. El sujeto ingresa en la cabina. Tarjeta en mano avanza hacia la ranura, cuando ve que la pantalla ofrece, cual serpiente mostrando la manzana a Adán, una leyenda inesperada: "¿Desea realizar otra operación?" Fulminado por el rayo de la curiosidad, la primera intención del sujeto fue continuar, consciente que en algún momento la máquina pediría la clave en cuestión y fin de la aventura.
Pero hasta ese momento, decidió avanzar. Casi como un mandato mecánico, la opción fue "Extracción/ Adelanto". Una milésima de segundo para decidir, un instante efímero para optar entre lo correcto y la oportunidad de alzarse con un botín ajeno e inesperado. Sin creer aún lo que estaba ocurriendo y ya decidido a cometer la felonía, con índice tembloroso pulsó el botón que habilita la pantalla de las cifras a extraer.
Con los números a su merced -incluso con la posibilidad de poner una cifra superior a las ofrecidas- un último rapto de ¿compasión, temor, remordimiento? llevó el dedo, ya humedecido por la fría transpiración del temor, al botón que indicaba "300 pesos". Una cifra simbólica, pensó el muchacho, como para no irse con las manos vacías pero tampoco hacer un daño grande a la pareja de gringos que mal había manejado el cajero. "Al cabo, son menos de cien dólares", razonó una voz interior más resoluta.
Los tres billetes con la cara de Roca aparecieron sin demora. Con dos dedos el muchacho guardó la tela y dio por finalizada la sesión. Luego operó con su tarjeta, pero retiró menos dinero del que originalmente tenía planeado.
¿Cómo juzgan la actuación del muchacho? Responda en la encuesta de al lado.
viernes, 13 de febrero de 2009
Gordo...gordo...
La resurrección riverplatense, aunque más no sea momentánea, dio para un breve intercambio de esquelas virtuales con conocido hincha de boca que espeta sus sornas e ironías en las mañanas de la Rock&Pop. También, cómo no, con el inefable Buscemi que en un principio se sumó al festejo de la banda roja, pero luego dejó fluir su pesimismo característico y amenazó con entregar el manto sagrado y abrazar los favores de algún club internacional.
Nótese que estamos de pretemporada y que el partido no daba para mucho, pero cuando vi que la bola entraba, imaginé a los bosters agazapados junto al celular para celebrar otro empate ante un ignoto rival y no me pude contener.
Aquí, la transcripción.
Gol de River.
Yo: Qué lindo es ganar así, no? Fabbiani es un monstruo.
P: Son una maquinita, están para grandes cosas.
Buscemi: Tapamos todos los quilombos con un gol en offside y con mano previa. ¡Vamos, River!
Obsérvese cómo Buscemi parece entegarse a la locura del gol postrero. Me animo a pronosticar un futuro venturoso, lleno de gloria y papelitos rojiblancos cayendo como un baño de gloria en la fecha final.
Yo: De la mano del Gordo, salió el nuevo campeón!
Pero no. Buscemi no puede reír ni ser feliz, siquiera una noche. Amargamente, amenaza con emigrar.
Buscemi: River es lamentable. Creo que me hago hincha de Jorge Wilsterman y a la mierda todo.
Yo: El aviador Boliviano! Institución de renombre mundial.
Evidentemente quedó meditando, porque no volvió a responder.
Nótese que estamos de pretemporada y que el partido no daba para mucho, pero cuando vi que la bola entraba, imaginé a los bosters agazapados junto al celular para celebrar otro empate ante un ignoto rival y no me pude contener.
Aquí, la transcripción.
Gol de River.
Yo: Qué lindo es ganar así, no? Fabbiani es un monstruo.
P: Son una maquinita, están para grandes cosas.
Buscemi: Tapamos todos los quilombos con un gol en offside y con mano previa. ¡Vamos, River!
Obsérvese cómo Buscemi parece entegarse a la locura del gol postrero. Me animo a pronosticar un futuro venturoso, lleno de gloria y papelitos rojiblancos cayendo como un baño de gloria en la fecha final.
Yo: De la mano del Gordo, salió el nuevo campeón!
Pero no. Buscemi no puede reír ni ser feliz, siquiera una noche. Amargamente, amenaza con emigrar.
Buscemi: River es lamentable. Creo que me hago hincha de Jorge Wilsterman y a la mierda todo.
Yo: El aviador Boliviano! Institución de renombre mundial.
Evidentemente quedó meditando, porque no volvió a responder.
domingo, 8 de febrero de 2009
Lost In Translation
Los hoteles internacionales suelen agrupar un puñado de idiomas encerrados en el mismo ambiente. Idiomas que, mal que mal, los empleados del lugar tienen que aprender para comunicarse con sus huéspedes.Hete aquí que, ante la cantidad de gente que deambula por lobbys/ piletas/ playas/ pasillos y habitaciones, los muchachos, quizás ya confundidos sobre la nacionalidad del interlocutor o con algún pequeño cortocircuito en el balero, suelen hablar hasta tres idiomas en una misma oración o, directamente, confundir el idioma en una charla.
Para graficarlo, veamos los siguientes ejemplos.
1)
Yo: Hola, cómo estás?
Mozo: Hello, good morning.
Yo: Me traés una coca, por favor?
Mozo: Yes, one coke. Where are you from, sir?
Yo: Buenos Aires, Argentina. Podemos hablar en castellano, si querés.
Mozo: Ah, sí, claro, mejor. (Sirve la coca). Ok, here is your coke, sir.
Ya divertido, hasta a veces directamente me hacía pasar por gringo para no marearlo más. Pero lo raro es que, hasta hablando el mismo idioma, hay problemas de comunicación.
Situación 2: barcito en la playa del hotel, preparan licuados con varios ingredientes. Se acerca un gringo mirando la carta, que está en castellano, inglés e italiano, aunque las traducciones no son las mejores.
BArman: Wat du iu wont tu trink?
Gringo (señalando un ingrediente de la carta): What´s this?
Barman: Ok, sir, luk at the cart. Here, here. (Señala la traducción en inglés)
Gringo: Yes, but I don´t understand.
Barman: Du Iu spik inglis?
Gringo: (ya medio caliente) ¡We are speaking in English!
Barman: Hiar are de trinks... (señalando otra vez la carta)
Gringo: (resignado) Serve me what you want.
Se llevó un rico licuado de frutilla, naranja y ananá.
Situación 3: estoy mirando tele en la habitación. Suena el fono.
Yo: Hola?
Conserje a velocidad de vértigo:
HolaseñorBluguermannminombreesRegissoyelconciergequeríaconfirmarquelopasaránarecogerelviernesalas
11delamañanaparatrasladarloalaeropuerto.
Yo: ¿Eh?
Conserje: ¿Habla usted español, señor?
Yo: Sí, sí, claro que hablo español, pero vos hablás a los pedos y no se te entiende nada, hermano!
Pobres, en algún momento hasta me dio pena por el quilombo que tienen en la cabeza. Aunque siempre arrancan con la misma regla: empiezan hablando en inglés.
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