
Cubrir todo un festival termina arrimándote un montón de sensaciones. Encontradas, en su mayoría. Por un lado, para los que les gusta el rock, es una especie de lujo qué más de uno haría hasta gratis. Pero, cuando pasa la emoción de la primera vez, a veces domina cierto hastío. El cansancio pasa, más que nada, por ver siempre las mimas bandas. Si bien es cierto que este año, hay nombres extranjeros de peso, el grueso de la oferta viene por el lado de bandas que hemos visto como mínimo, en 6 o 7 ocasiones anteriores. Como mínimo. Cierto es también que el rock nuestro tampoco genera bandas de un año al otro que merezcan estar en los escenarios mayores.
Aun así, me sigue gustando venir a cubrir festivales. Este año, estoy dedicado más a las fotos que a los textos y eso representa también un nuevo desafío: poder contar en imágenes lo que luego se narrará en palabras.
Hoy domingo, a las seis menos cuarto de la tarde, diluvia en el club Ciudad. Un condimento más...una complicación más.
Aun así, me sigue gustando venir a cubrir festivales. Este año, estoy dedicado más a las fotos que a los textos y eso representa también un nuevo desafío: poder contar en imágenes lo que luego se narrará en palabras.
Hoy domingo, a las seis menos cuarto de la tarde, diluvia en el club Ciudad. Un condimento más...una complicación más.



