lunes, 30 de junio de 2008

Ser un Benvenutto...





Mi amigo el Colorado tiene cierto parecido con Johnny Bravo. Mi amigo el Colorado es un tipo inquieto, jodón y divertido, al que conozco desde los seis años. La vida, si bien nos ha llevado por caminos más o menos paralelos, nos mantuvo en contacto siempre, por lo que ambos hemos compartido cientos de anécdotas. Cada 15 días, a veces más, a veces menos, nos encontramos. Pero, resulta que mi amigo el Colorado disfruta su soltería y, como buen cazador, comparte data sobre sus presas con los que estamos en la vereda de la pareja estable.

El sábado fuimos a cenar, yo con la única intención de irme a torrar lleno de asado y el Colorado con ánimo de comer poco y salir en su auto -rojo, llantas, escape y suspensión que se maneja desde adentro- a los pedos para llegar a ya no se qué boliche. Pero en el interín, mientras nos pasábamos las fritas y el vacío, el Colorado contó sobre su última conquista: una morocha con aires de promotora de TC, que según dijo él, estaba para darle. Poca teta, pero buen ir. Una amiga en el medio a la que también le dio y que ahora se presentaba como un escollo. Lo bueno del Colorado es que narra con detalles. Y ahí nomás, mientras la historia fluía, no pude evitar el recuerdo del glorioso momento -acaso el único- que tenían los Benvenutto. Cuando Francella se encerraba en la pieza con sus gomías y chamuyaba (improvisaba) una historia de una cacería la noche anterior. Así me sentí, pero no se lo dije, para no cortar el relato y derivar la charla a los pantanosos terrenos del aburrimiento.

Al final, parece que la morocha se las tomó para Brasil y quedaron en verse cuando vuelva. El Colorado, por su parte, metió pedal a fondo hasta el boliche, donde estaba la amiga de una prima de no se quién, que aparentemente tiene buenas tetas y onda de sobra. No sé que habrá pasado, pero la próxima vez que me encuentre con el Colorado, seguro me va a contar.

jueves, 26 de junio de 2008

Deluxe

Y de pronto, parece que me voy a USA a ver a Slipknot con Olmedo y De La Puente. Nada mal, ¿eh?

lunes, 23 de junio de 2008

Juegos de Seducción


(La foto la saqué yo. Pueden ver más acá)


(dicho también en fmrockandpop.com)



Algunos minutos después de lo pactado, la banda sube a escena. El tablado trepida al ritmo del soul, pero la anfitriona aún no aparece. La banda, que incluye dos teclados, guitarra-bajo-batería; trompeta y saxo; y tres coristas, tiende la alfombra roja para que ella, la otrora niña mimada del soul haga su ingreso. Descalza, pantalones blancos, pelo suelto luce como una adolescente cool, algo aniñada en sus gestos y sus comentarios.


Lo sabe Joss Stone y sabe qué papel jugar. Porque pasa de nena inocente a adolescente ratonera todo el tiempo, jugando con la primera fila del Luna Park que –vaya casualidad –está compuesta en su mayoría por hombres devotos, que reverencian a su deidad cada vez que se acerca al borde del escenario. Incluso uno, se lanza de su silla y le regala un anillo a Stone, que agradece el gesto colocándose la argolla en su dedo anular.


Conocido el talento de Stone para interpretar, en los albores de su carrera, clásicos del soul, la niña creció y decidió componer sus propias canciones. Abandonó la pureza del estilo en su último disco, Introducing Joss Stone, y remozó su sonido con la receta de los tiempos que corren para no perder el tranco de artistas que entran en su liga, como Amy Winehouse. Sin embargo, sobre el escenario no se notan tanto los cambios y lo que de allí baja es bien uniforme. La banda suena ajustadísima, pero sin estridencias ni lugar para improvisaciones. Por su parte, Stone derrocha simpatía y maneja su enorme caudal de voz con solvencia y elegancia. En cada canción pasea por todo el arco de tonos; desde susurros casi imperceptibles hasta las notas más altas sostenidas casi sin esfuerzo. Y sigue seduciendo a la platea. Una risita, un quiebre de cadera, un beso lanzado al aire…


Sin embargo, y pese a la corrección del show, no hay euforia, ni arriba ni abajo. Sólo en el puñado de hits que la rubia supo acuñar, el público abandona por un instante sus butacas y se pone de pie, brazos y celulares en alto por igual. Super Duper Love, Fell in Love With a Boy (cover con ligero cambio del tema de White Stripes), Right To Be Wrong, y Tell me About It, son las más festejadas por un Luna Park entusiasmado por ver lo que pasa en el escenario y registrarlo en su celular.


El resto del set se compone de canciones perfectamente ejecutadas, cantadas de manera impecable, pero a las que les falta esa llamita que tienen esos hits que se aman ni bien comienzan. Aun así, Joss Stone y su magnética figura embrujan por una hora y veinte minutos al Luna Park. Siguen las risitas y mohínes, que el estadio compra sin dudar. Ella, la nena del soul, devuelve los aplausos repartiendo rosas como una diva, mientras de fondo la banda clava el final con la eterna No Woman No Cry.

viernes, 20 de junio de 2008

Judas Priest - Nostradamus


(dicho también en Fmrockandpop.com)



En los tiempos en los que el genérico iPod es rey, el camino se ha puesto sinuoso para los discos dobles. Y más complicado aún si encima el álbum es cuestión es doble y conceptual. Porque en la era en que la música se vende al menudeo y por canciones, editar una obra compuesta para escuchar como un todo, y que entre interludios y canciones suma 23 tracks y casi dos horas de música, es cuanto menos aventurado.


Sin embargo, Judas Priest, y su discográfica, casi ajenos a los tiempos que corren, se lanzan con Nostradamus.


Un disco conceptual que recorre la vida y la obra de Michel de Nostredame, aún polémico y misterioso a 500 años de su muerte.


Según dice la propia banda, “se trata de la más ambiciosa aventura musical de Judas Priest hasta la fecha”. Y a primera oída, no queda más que coincidir. Intros largas y ominosas, interludios climáticos, orquestaciones casi omnipresentes y las filosas guitarras de K.K. Downing y Glenn Tipton custodiando como una guardia pretoriana la garganta marcial del emblemático Rob Halford, componen el cuadro.


Los peros surgen por el tamaño del disco. Condensar en un CD la historia de un personaje polémico, controvertido (fue acusado de operar con las artes oscuras y, a la vez, terminó como consejero de Enrique II, Rey de Francia) no es sencillo y allí quizás es donde esté el pecado de Nostradamus. En el gigantismo. A lo largo de toda la obra uno espera que la banda arranque con esa furia y velocidad que los caracterizó siempre. Pero son los temas a medio tiempo, pletóricos de oscuridad medieval, con un Halford que pocas veces busca los tonos altos que le dieron la fama, los que predominan en el disco. Salvo en Revelations, Pestilence & Plague y Persecution (todas del disco 1); y en Nostradamus (la canción; del disco 2), en donde la velocidad y el vértigo de las guitarras y los estribillos dicen presente. Allí respira el viejo Judas Priest. Allí es donde se liberan las ataduras de las orquestaciones, las cuerdas y los teclados de Don Airey (Deep Purple) y la banda avanza como una aplanadora.


No estamos ante un disco de fácil escucha, entonces. Hay que sentarse, librito en mano y prestarle atención a los intrincados recovecos que propone, como un laberinto, lo nuevo de Judas Priest. Si se disfrutan esas búsquedas, adelante. Si se busca colar algo pasatista en el iPod para pegarle una oída en la cinta del gimnasio, mejor otear otros horizontes.






miércoles, 18 de junio de 2008

Grises



Pensaba hoy, mientras escuchaba como el discurso presidencial caía una vez más en las trampas de la generalización, que todos (y me incluyo) solemos darle poca importancia a los grises. O se es Blanco o se es Negro; la antinomia absoluta. Y, como casi ningún evento que yo recuerde la historia reciente, el conflicto actual entre campo y gobierno disparó posiciones irreductibles no sólo en los actores principales, sino en los que estamos en el medio.

Empujados -ya sea por los medios a los que cada uno es afín, por simpatías políticas o por odios viscerales a cierto sector o por simples arrebatos irrefrenables que pasan por encima del razonamiento- caen (caímos) en el facilismo del Blanco y Negro. Meterse con los grises cuando se discute a viva voz es complicado, porque casi seguro nos lleva derecho a al derrota. Cada gris, un matiz en si mismo, requiere de una explicación que nuestro interlocutor derribará con alguna sentencia tajante.

Todo se mezcla, entonces, y el clima se enrarece aún más. Si las posiciones se reducen a oligarcas golpistas hambreadores del pueblo versus montoneros revanchistas con poder, estamos fritos.

Entonces, aquí mis grises:

  • ¿Quiero que esta presidenta salga en un helicóptero 7 meses después de asumir? NO.
  • ¿Pienso que debería dejar de organizar actos y buscarle una solución definitiva al conflicto? SI.
  • ¿Pienso que está bien que los del campo corten las rutas? NO.
  • ¿Pienso que los están cagando cuando aumentan las retenciones de manera arbitraria? SI.
  • ¿Pienso que deberían pagar más impuestos a las ganancias quienes más guita ganan? SI.
  • ¿Pienso que esa guita retenida será redistribuida tanto como prometen? NO.
  • ¿Creo la mentira oficial sobre la no existencia de la inflación? NO.
  • ¿Creo que han hecho todo mal desde que agarraron el gobierno? NO.
Y podría seguir. ¿Contradicciones? Puede ser, pero creo que de eso se tratan los grises. Un poco de Blanco, un poco de Negro. No todo es absoluto. El fundamentalismo no conduce a ningún lado.


lunes, 16 de junio de 2008

¿Entenderán el mensaje de una buena vez?

Otra vez cacerolazos. Otra vez espontáneos. ¿Entenderán el mensaje esta vez o seguirán agitando fantasmas? No se trata de oligarcas ni revolucionarios ni las pelotas. Se trata de gente que está harta. Harta de que no se permita el disenso; harta de que cualquiera que piensa distinto es marcado como un enemigo; harta de que les hablen, nos hablen, de una fantasía que no existe; harta que se mal invoquen los derechos humanos y se haga una utilización banal del pasado.

¿Entenderán?

jueves, 12 de junio de 2008

Papelón: penosa actuación de Posca en lo de Susana Giménez

Bien, a pedido del público paso a contar lo que sucedió (¿no miran a Susana, ustedes?).

Situación: reunión de los jueves para jugar a la play y morfar algo con los gomías. Llega el sushi, suspendemos los partidos por un rato. Alguien pone a la Su y estaba el inefable Fabio Posca. Aclaro de movida: jamás me gustó lo que hizo. Nada. Ni un sólo personaje. Pero para que no crean que esto está teñido de parcialidad, diré que las caras de las otras tres personas que estaban conmigo en la habitación revelaban malestar, para usar un término comedido.

Resulta que Posca armó un personaje que se llama Pitito y que supuestamente llega al living de Susana como un tipo medio border, repleto de morisquetas y palabras escupidas a mil por hora. Tras el cimbronazo inicial, Susana intenta tomar la rienda de la situation pero se la ve desconcertada; bastante más que lo habitual, con lo cual se limita a decir cosas como "Noooo" o "¿En serio?", cuando recuperó el habla o simplemente ensaya una onomatopeya cuando el desbordado que tiene delante la supera.

Del otro lado del sillón, un Posca vestido de traje celeste (¿para llamar la atención, hay que vestirse como un ridículo sí o sí?), gesticulando y poniendo caras con la torpe intención de sacar una sonrisa que nunca apareció. Simplemente porque lo suyo fue un monólogo vago, sin una pizca de contenido y laaaaaaargo hasta el soponcio. Habrán sido 10, 12 minutos en los que se incineró a ritmo sostenido.

Cómo habrá sido de denso, que a Susana ni siquiera le sacó una risa fingida, de esas que suele regalar sin el menor pudor.

domingo, 8 de junio de 2008

Alegria nao tem fim


Y tal como primiciara este blog, el único que festeja este semestre somos nosotros. Como diría el filósofo de la Boca, don Carlos Ischia, "la cena se come una vez que está servida".

Te querés mataaarr...


33 Alegria nao tem fim. 33

jueves, 5 de junio de 2008

miércoles, 4 de junio de 2008

Metallica, a por ellos!



Leía hoy a la tarde en la revista Metal Hammer que el disco nuevo de Metallica, al que esta publicación escuchó en exclusiva junto a sus colegas de Rock Sound, es una bomba. Parece que finalmente estamos ante el disco que los va a devolver a los gloriosos tiempos de Master of Puppets/...And Justice For All/ Disco Negro.

Me gusta pensar las historias de las bandas como si fueran películas en las que el héroe en cuestión tiene que triunfar por mandato hollywoodense. Y si lo pensamos un instante, casi todos los súper grupos han tenido una experiencia semejante. Arrancan como la promesa que tiene todo para estallar porque le han dado una vuelta al estilo; consiguen el exito recontramasivo; se mantienen en lo más alto; dan un par de malos pasos y caen en desgracia y derivan su andar a caminos menos provechosos; tocan fondo y se hunden en pozos de mediocre oscuridad; alguien o algo los devuelve a la senda y la estrella que los iluminó antes les da un poco más de su cándida luz; y finalmente, allí avanzan otra vez, con el pabellón rampante y la victoria ceñida en el puño, para recuperar su lugar en el monte sagrado del rock&roll.

Ojalá que Metallica lo consiga.

martes, 3 de junio de 2008

El Vaso Medio Lleno...

Resulta que por cuestiones que no vienen al caso, desde hace un par de días -casi cuatro, para ser preciso- estoy en mi casa. Sin salir. Apenas una caminata de cuadra y media para buscar el diario y ya. Suelta a quemarropa, la frase "no querés quedarte un día en tu casa" suena tentadora y más de uno -me incluyo- agarra viaje sin pensar dos veces. Claro, tengo tiempo para hacer todo eso que no puedo cuando estoy trabajando: leer el diario tranquilo, boludear con la compu, mirar la tele en horarios raros, perder el tiempo en internet. Un plan más que tentador.

Pero resulta que con el correr de los días, todo ya se hace rutinario. Internet no ofrece ese paraíso infinito de sites si uno no sabe qué quiere encontrar; la tele fuera del horario habitual apesta (y dentro del horario habitual también, pero eso es otra cosa); el juego en el que pierdo el tiempo en la PC se hace algo monótono aunque siempre está bueno matar nazis: y el diario se acaba rápido. Así, empiezo a sospechar que tengo ganas de volver a trabajar, cuando hace dos días me refregaba las manos pensando en lo bueno que iban a estar mis días libres.

Justamente ese es el problema. Con tanto tiempo libre, uno no sabe qué hacer con él.

domingo, 1 de junio de 2008