
lunes, 28 de abril de 2008
Vuela, Vuela...

jueves, 24 de abril de 2008
miércoles, 16 de abril de 2008
Amo el olor del Napalm por las mañanas...
Por medio de otro blog, di con una página que, mediante una encuesta de 45 preguntas (pueden ser menos, pero no aseguran un resultado óptimo) analizan tu personalidad y te dicen qué película sos. O qué película encaja mejor con tu vida. O algo así.Sí, sí, parece que encajo a la perfección con la obra maestra de Coppola. Según dice ahí un "renegado sin rumbo fijo en el zigzagueante río de la vida, buscando detrás de tu propia sombra". Algo así como el Coronel Kurtz.
Quien quiera hacer el test, pinche aquí y después me cuenta qué le salió. El que no vio la película, vaya corriendo a alquilarla. Es una Orden!
martes, 15 de abril de 2008
Guarismos Finales
Lo que sí me sorprendió es que GIT y Zas obtuvieran 9 votos y que Sui Generis se alzara con uno. Por otra parte, buena elección hizo el Pity, aunque no sabemos si efectivamente logrará su cometido. A su vez, Pier sigue en su lucha, pero como me dijo alguien que participó en la encuesta "difícilmente se vuelva a juntar algo que nunca estuvo unido". Gran verdad, por cierto.
Esto es todo por ahora.
PD: Pintamos la casa de negro.
jueves, 10 de abril de 2008
Brillante Sobre el Mick

Shine a Light, la película de Martin Scorsese sobre los shows que los Rolling Stones dieron en el Beacon Theatre de Nueva York, tiene un efecto inmediato en el espectador. Aquél que le había quitado el apoyo a los Stones por considerarlos ya una mera mueca del pasado glorioso, le devuelve la Fe. Y al que aún mantenía el crédito puesto en la banda, lo convierte en un fanático irreductible que cree, una vez más, que Jagger, Richards y compañía aún son la banda más grande del mundo.
Filmada con la reconocida muñeca de Scorsese, Shine a Light muestra a los Stones prácticamente en crudo. Tal como son, tal como están ahora. Se los ve viejos (Richards agradece por conservar algo de su vista; a Jagger se le notan las fundas de los dientes); se los ve cansados (Charlie Watts resopla extenuado al ¡tercer! tema); pero aún así se los ve enteros, dueños de ese magnetismo que han mantenido durante décadas. Sin gigantismos, sin parafernalia, sin siquiera pantallas para decorar un escenario pequeño, pero con la conciencia puesta en que la mejor arma de los Stones es su música. Y ahí está el mérito de Scorsese. Meter 16 cámaras en un pequeño tablado en donde la banda (integrada también por el bajista Darryl Jones, los cantantes Lisa Fischer y Bernard Fowler, el tecladista Chuck Leavell, el saxofonista Bobby Keys y algunos músicos más) entra ajustada. No hay detalle que se escape, ni visual ni sonoro. Si la cámara está con Richards, su guitarra suena más alto que el resto de la música. Y así con cada integrante, lo cual permite captar con precisión qué ocurre dentro de una canción.
"Cuando estamos en el escenario no pensamos; ese es nuestro territorio", señala Keith Richards en los pequeños tramos en los que el film intercala entrevistas nuevas y de archivo. Y acaso sea la definición que mejor le calce a la película. Son Stones en estado salvaje, haciendo lo que mejor saben: desgranar versiones de rock y blues de la más fina estirpe.
La selección de temas, según el film entregada a ultimísimo momento a Scorsese por Mick Jagger, no es -por suerte- la que la banda entrega en las giras de megaestadios. Hay clásicos indestructibles, sí, pero también regresan del pasado viejas gemas como Some Girls, All Down The Line, You Got The Silver, Loving Cup (junto a Jack White), Live With Me (con la sorprendente participación de Christina Aguilera), la tremebunda Champagne & Reefer de Muddy Waters junto a Buddy Guy, o la deliciosa Faraway Eyes.
Acompañada por la salida de un disco doble con toda la música de la película y algunos temas que no se incluyen en el film, Scorsese entrega la mejor versión de los Rolling Stones de la última década. Autorreferencial, burlona, y definitivamente rockera, Shine a Light aviva el fuego de la pasión desde el primer cuadro y desde el primer acorde.
lunes, 7 de abril de 2008
¡Pide ya tu reunión para 2009!

jueves, 3 de abril de 2008
¡Esa banda es una mierda!
Resulta que cada vez que escribo una nota sobre alguna fecha festivalera, noto que los comentarios publicados a la sazón comienzan hablando sobre el show, pero al rato nomás se convierten en un cruce de puteadas sin sentido. Es decir, se usa un espacio libre más para agredir/ desacreditar a otros (llámese bandas, solistas, otros escritores de mensajes, periodistas, etc.) y no para comentar sobre lo que sí te gustó.
Tomo como ejemplo algunos mensajes dejados por anónimos en la página de la radio. Mientras tocaba Rata Blanca este fin de semana que pasó en el Quilmes, se leyó el siguiente posteo: "que alguien entre con una pistola y mate a Giardino de una vez". A lo que casi instantáneamente, una horda de defensores de Walter y su guitarra salieron a masacrar al escriba en cuestión. Otro ejemplo: la nota sobre el show de Korn tiene 1216 mensajes, de los cuales un 85 por ciento se reputean sobre si la banda es metal o no.
No pido que cada uno que entre escriba un tratado sobre el rock y sus derivados, pero me llama la atención lo mal que se usan los espacios muchas veces reclamados. Digo, si tenés la oportunidad de contar qué te pareció tal o cual show, ¿por qué perder el tiempo agitando la bandera de la intolerancia?
¿Será que es más fácil destruir que construir?


