domingo, 20 de enero de 2008

Cortísimo metraje sobre mi viaje


Expectativa, calor, cielo azul, bosques, chapuzón en el lago, selección de equipo, mochila, 4 horas de caminata, palo en la cara norte, guardar el equipo bajo una roca, clima empeorando, lluvia, frío, nieve, decepción, algo de aburrtimiento, ajedrez, póker, huevos fritos, tostadas, cascadita, lluvia, viento, soledad, pronóstico por internet, ensaladas, más lluvia, cambio de pasajes, mejora del clima, otra vez para arriba, dos vivacs a cielo abierto sólo con la bolsa de dormir, nervios, ansiedad, cagasín, caminata por el glaciar a las 5 AM, 21 horas ininterrumpidas de actividad, dormir, vuelta para abajo, bondi y a casa.

Más o menos así fue la primera mitad de mis vacaciones. Acá les dejo una foto, rapelando de un hongo de hielo cuando empezamos a bajar.

viernes, 18 de enero de 2008

No llego y ya me matan...

Al que puso por ahí que la quedé en una ladera, lamento desilusionarlo, pero ni cerca estuve de que tan desgraciado evento ocurriese. Finalmente, el clima cedió y pudimos meternos en la monstruosa pared sur del Lanín, tras 13 días de espera, caminatas interminables, partidos de poker, fideos y arroces de dudoso origen y demás.

Mañana prometo alguna foto. No encuentro el cable por ningún lado. Ya estoy en Bs.As, alive & kicking.

miércoles, 9 de enero de 2008

Si Accuweather lo dispone...

Junín de Los Andes. Hace tres días que está feo el clima. El equipo de escalada descansa abajo de una piedra, en el glaciar que conduce a la pared sur del Lanín. El pronóstico anuncia más lluvia hasta por lo menos el Jueves. El Viernes vamos para arriba (otras ocho horas de caminata de nuevo) y esperamos tener la chance de entrar a la pared el Sábado.
Será la única posibilidad, quizás tengamos una el domingo, pero después se acaban los días. Mientras, matamos el tiempo comiendo y haciendo 60 kilómetros de ripio para encontrar una compu con acceso al Accuweather, el oráculo del clima. Hasta ahora todo lo que dijo, se cumplió. Veremos qué sale.

miércoles, 2 de enero de 2008

De mochilas pesadas y espumantes vengadores






Bueno, acá estoy antes de partir a la montaña, con un pie en la terminal de Retiro prácticamente.



Un detalle que noté luego de este fin de año. El champagne tiene un espíritu vengativo innegable. Todo lo que te hace disfrutar la noche en que se lo bebe, te lo hace pagar en igual proporción en la jornada siguiente. O por lo menos es lo que experimentó mi cabeza con una resaca considerable.



Por otro lado, y a pesar de los 41 y pico que marcó el mercurio hoy mesmo, terminé de armar la mochila que me acompañará en mi excursión a la cara sur del Lanín. La miro y me asalta la duda: ¿cómo voy a hacer para cargar ese monstruo que ronda los 28-30 kilos? Ya me duele la espalda y todavía no la cargué.



Los dejo por unos días. Calculo que en las veintitantas horas de micro que me esperan algo se me va a ocurrir para postear. Stay tuned.